En muchas películas ambientadas en la Edad Media hemos visto la figura del buhonero. Una especie de curandero que viajaba de ciudad en ciudad en un carromato vendiendo todo tipo de remedios y ejerciendo el oficio de sacamuelas. Tanto vendían elixires de amor como crecepelos para calvos prometiendo todo tipo de éxitos.

En la mayoría de los casos eran lociones a base de plantas totalmente inofensivas, pero que desde luego, no iban a hacer que creciera nada en una cabeza totalmente calva. Sin embargo, la gente lo compraba como si fueran churros y todo el mundo se lanzaba a conseguir esas lociones mágicas.

Podríamos pensar que pasado tanto tiempo algo habremos aprendido, pero la duda cabe cuando vemos como las ventas de productos para la caída del cabello se disparan año tras año. Y hoy, igual que antes, sigue siendo imposible hacer crecer pelo a los calvos.

Y es que una cosa es proporcionar vitaminas al cabello débil para que se fortalezca y otra muy diferente es que una vez que se ha muerto la raíz del pelo, este pueda volver a brotar. Eso es totalmente imposible y en único remedio en este caso son los implantes de pelo de MyBodyMoon.

Cuando se realiza un implante de pelo lo que realmente se implanta es la raíz, que es la parte más importante del cabello y la responsable de que este vuelva a crecer una vez que se ha muerto. Porque el pelo tiene un ciclo de vida, y nace, crece y muere. Si la raíz está sana, otro pelo surgirá en el lugar del que se ha caído, pero si esta muere no habrá nada. Solo con otra raíz sana es posible que resurja el cabello.

Los implantes proporcionan un cabello idéntico al que se tenía en la zona en la que se ha extraído. Si era un pelo fuerte y sano, será así y si era débil y quebradizo también. No se pueden esperar milagros. La ventaja es que se trata de un método que puede ser casi definitivo. Y decimos casi porque el pelo puede morir también tras el trasplante. Si le correspondía morir en su lugar original, morirá en el nuevo destino.

Como un porcentaje de cabellos no vuelven a salir nunca más, la persona que ha sido trasplantada de cabello suele hacerse retoques pasados unos años para garantizar el espesor de su cabellera.