La comida que ingieren nuestros hijos juega un papel crucial en su desarrollo, siendo necesario cuidar en todo momento qué come, cuánto y cómo lo hace. Ahora bien, además de la alimentación para bebés habitual, muchas veces los más pequeños acaban ingiriendo otros alimentos que pueden no ser saludables para su organismo. Repasamos algunos de ellos.

Cereales para el desayuno

El exceso de azúcares que contienen la mayoría de cereales que se toman para desayunar hace de este alimento un riesgo para los bebés, siendo recomendable evitarlos o fijarnos bien en que la cantidad de azúcar no supere los 10g por ración.

Frutos secos

Una de las principales causas de atragantamiento en bebés y un alimento muy alergénico. Es recomendable que hasta los 5-6 años no se les ofrezcan frutos secos a los niños.

Bebidas energéticas

Totalmente contraindicadas para el consumo en niños ya que pueden provocar problemas cardiovasculares, hepáticos y en su estado nervioso. Estas bebidas están compuestas por ingredientes excitantes como la cafeína, azúcar o guaraná, debiendo mantenerse fuera de su alcance en todo momento.

Bollería industrial

Más habitual en niños más grandes, las piezas de bollería industrial están compuestas por una gran cantidad de grasas trans y elaboradas con ingredientes que no aportan casi ningún beneficio a la salud de pequeños y mayores. Apuesta por hornear repostería en casa, ganaréis en salud y sabor.

Leche de vaca antes del primer año

El alto contenido proteico de la leche de vaca no es beneficioso para los más pequeños, por lo que siempre es recomendable que hasta el primer año la leche sea materna o adaptada. A partir del año, ya podrá ingerir leche entera.

Miel antes del año

No es recomendable ingerirla antes de los 12 meses de vida ya que contiene una bacteria que puede provocar botulismo. Al tener todavía un intestino débil, el bebé no está preparado para comer alimentos como la miel.