Hacer la cama es una de las primeras responsabilidades que adquieren los niños, junto con la de recoger sus juguetes o llevar su plato a la cocina al acabar de comer. Enseñar a los niños a hacer la cama es ahora mucho más fácil gracias a la ropa de cama especialmente pensada para niños.

Primera etapa

Con los sacos nórdicos infantiles los niños y las niñas podrán hacer la cama en un abrir y cerrar de ojos y no les supondrá ningún esfuerzo.

Estos sacos son un todo en uno, ya que se ajustan al colchón como si fuera una sábana bajera, se abren como una cremallera y el niño se mete dentro para dormir, quedando cerrado y bien arropado toda la noche. Por la mañana, una vez se haya levantado, solo tendrá que cerrar la cremallera y asegurarse de que su saco nórdico está bien ajustado al colchón. Solo quedará colocar la almohada y la cama estará perfecta, o más o menos perfecta.

Al cabo de pocos días el niño se habrá acostumbrado a esta pequeña rutina y habrá adquirido la responsabilidad de hacer su cama cada día antes de irse al cole. Este es un paso más en su aprendizaje para que se haga responsable de sus cosas.

Segunda etapa

Si durante todo el invierno el niño se ha hecho la cama por este método, al llegar la primavera ya tendrá el hábito y hacer la cama será algo rutinario. Seguro que ya ha ido aprendiendo a dejar el nórdico liso y otros pequeños trucos que, poco a poco, sus padres le habrán enseñado.

Por eso, estará listo para la segunda etapa. Al llegar el buen tiempo el saco nórdico ya no será necesario y es el momento de poner una colcha en cama. Hacer la cama con una sábana y una colcha es un poco más complicado, pero el niño tendrá ya una experiencia y le costará menos aprender.

Seguramente, al principio proteste porque le parezca más complicado. Una solución es que este primer año se le enseñe a hacer la cama sin cubrir la almohada, seguramente la parte más difícil del aprendizaje. Estirar las sábanas, colocar la colcha y dejar bien colocado el embozo serán tareas más que suficientes para su primer verano haciendo la cama y podemos dejar para más adelante los modos más clásicos de hacer la cama, siempre y cuando sean los que gusten en casa.